Yo soy el gran olvidado.
Yo soy la chispa que está en ti.
Yo soy el que mueve montañas.
Yo soy el contacto directo con el Padre y el Hijo.
Yo soy su Espíritu.
Son pocos los que me invocan,
y para los que lo hacen
Yo soy dador de muchos frutos:
Amor, Gozo, Fe, Bondad, Paz.
Todo lo bueno que un alma puede poseer en presencia de la Trinidad.

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