Amados hijos:
Todo se precipita. La agitación mundana se acelera, no quieren vivir a la sombra de mi Padre y vuestro Padre. La crispación que está sembrando el maligno está fomentando división y odio.
Fijaos en mí, que yo traigo la Paz y la misericordia, la derramo a todos. Volved a mí con mansedumbre y humildad.
Esta generación está muy alejada de mí. Por sus pecados están destruyendo el mundo que habitan. No tienen piedad y viven aferrados a su materialismo.
Ya llega el momento de la cosecha. No tengáis miedo, cogeros fuertemente de mi mano y de la mano de mi Madre. Nosotros os llevamos por el mejor camino, nunca os olvidéis de nuestro Amor.




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