Ya ha llegado la hora del discernimiento, Avanzad en ese terreno y sopesar los acontecimientos cercanos y lejanos de los dominios malignos que os rodean.
El malo atiza fuertemente tanto en lo físico como en lo espiritual, y sobre todo en la mente de los que no practican ese discernimiento.
Ajustad bien fuerte vuestros pensamientos y vuestras acciones.
Escudriñar cautelosamente cada acción y cada pensamiento para que el maligno no os confunda.
Esto es muy importante en esta etapa de vuestra vida.

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