Sé que pensáis que siempre decimos lo mismo. Repetir una y otra vez, pero sois como niños que aún permanecéis inmaduros. Vemos que, aun repitiéndolo todo, no vais caminando en correcta unión con Dios.
Os falta esa capacidad de permanecer unidos a Él. La confianza plena en ese Padre que os ama a pesar de vuestras dificultades y vuestros errores.
MEDITAD en silencio y visualizad los miedos que aún tenéis en el caminar cotidiano, por eso la repetición, para que os quitéis ese miedo que no os deja abrir de par en par las puertas de vuestra conciencia.

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