Las enseñanzas recibidas no solo son para tu vida física sino para tu ESPÍRITU. Él permanece mientras que lo físico se apaga, se deshecha.
No olvidéis de permanecer constantemente en la presencia de Dios. Trazad vuestra vida, no en el pasado, tampoco en el futuro. Trazadla de día en día, pues no sabéis cuando vendrá la llamada del PADRE para reconocer vuestra plenitud, por eso, el estar preparado siempre.
Ante todo, experimentar el desapego. Es vital para vuestro futuro.
Os estamos preparando para los acontecimientos futuros.
Como siempre os digo: no tengáis miedo ni estéis preocupados por el mañana.

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